El condominio un ingrediente para el avalúo de los inmuebles.

Cuando vamos a realizar una captación es una pregunta ritual ¿cuánto vale mi inmueble?. Durante una gran parte de mis años de corredor inmobiliario, creía firmemente en que el factor de valuación de un inmueble era la ubicación, edad, metros cuadrados y referenciales de mercado.

Confieso que aun continúo tomando estos parámetros como valores; en los últimos años algo ha cambiado, la cantidad de consultas que he atendido sobre problemas condominales y la cantidad de casos que mi socio (abogado con especialización en derecho mercantil, laboral e inmobiliario, además de Corredor Certificado que atiende en su bufete) me han llevado a sumarle a los valores descritos en el primer párrafo, el condominio.

Lo que sucede en las áreas comunes tiene para el futuro comprador, más valor que el precio del apartamento; porque se trata de convivencia, de respeto mutuo, de la tranquilidad que genera el saber que mis vecinos van a cumplir las normas establecidas, muchas veces informales, pero compartida entre los miembros de la comunidad, que permite la cooperación entre los mismos.

Y así como el capital físico (tierra, edificio, maquinaria) el capital social produce riquezas por lo tanto tiene un precio que es necesario avaluar. Ello genera confianza que es el lubricante que hace que la comunidad funcione eficientemente y permita alcanzar el objetivo de vivir en paz.

Carlos Muñoz, gran gurú del mercadeo inmobiliario señala que “el éxito del desarrollo inmobiliario residencial se medirá por la convivencia que se logre entre sus habitantes”

No es una tarea fácil, se inicia con el diseño del proyecto que debe definir áreas de encuentro agradables e integradas. Los constructores deben crear programas de formación para la vida en condominio y los comercializadores o corredores inmobiliarios deben realizar segmentación demográfica y pictográfica en la medida de lo posible en cada desarrollo.

Todo nuestro desarrollo inmobiliarios se ha dirigido al éxito económico, pocos ejemplos podríamos citar cuyos proyectos hayan incluido el desarrollo de comunidades; el Grupo Coyserca tiene un historial, poco reconocido, pero altamente valioso denominado el Poblado de San Diego.

El problema, a es que solo vendemos lugares para vivir y trabajar, cajas de zapatos, cuando deberíamos vender estilo de vida y comunidad. Es la razón por la que nuestros proyectos inmobiliarios, residenciales, comerciales e industriales se han convertido en commodities, donde lo único que les diferencia es el precio.

Si  usted desea ampliar esta información contáctenos

Haz un comentario aquí.

About the author: Ediccson Redondo

Leave a Reply

Your email address will not be published.